Estúpidas morsas
leyendas nonagenarias
de maníacos depresivos.
Orcos bipolares
atrapados en medio
de lúgubres manifestaciones
de la cleptomanía.
Travestismo innecesario
revienta un coro
de maleficios suprarrenales
que hincan con estupor
el aburrimiento propio
de oradores postmodernos.
Enanos bufones enrumban
catarsis ajenas al sueño
propio de la intransigencia
y la ociosidad invernal.
Masturbaciones venideras
del dolor y el asco de
la tardía pubertad
que abandona durante el alba.
Muerte que no llega
jamás el asco ante la
inminente náusea
que abandona a un
cuadrúpedo rumiante.
Sin alma.
viernes, setiembre 21, 2007
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